Para un crecimiento sano y una floración abundante, cuidá estos cinco puntos.
Luz
Necesita abundante iluminación para crecer compacta y florecer con intensidad. Prefiere varias horas de sol directo, aunque se adapta a espacios muy luminosos. Con poca luz los tallos se debilitan, se estiran y da menos flores.
Consejo Plantae: al menos 3 a 5 horas de sol directo al día para estimular la floración.
Riego
Sus tallos guardan agua, así que tolera bien la sequía. Regá en forma moderada y dejá que el sustrato se seque antes de volver a regar. En los meses cálidos puede pedir riegos más seguidos; en invierno, espacialos.
Consejo Plantae: evitá el exceso de agua y el encharcamiento, que dañan las raíces.
Sustrato
Prefiere sustratos sueltos, aireados y con excelente drenaje, que dejen circular el aire entre las raíces. Un buen drenaje reduce los problemas por exceso de humedad.
Consejo Plantae: sumá perlita u otro material que aligere la mezcla y mejore el drenaje.
Temperatura
Le gustan los ambientes cálidos y no tolera heladas intensas. Con frío puede frenar su crecimiento, perder hojas y florecer menos; cuando vuelve el calor, retoma sola.
Consejo Plantae: si se anuncian heladas, resguardala bajo techo o cubrila.
Poda
La poda mantiene una forma equilibrada y estimula nuevas ramas. Si desarrolla tallos largos con poca ramificación, un despunte ayuda a que brote más compacta. Al cortar, sus tallos liberan un látex blanco.
Consejo Plantae: usá guantes al podar y evitá que el látex toque la piel.